Hobbit (parte II)
Hoy subo más de una traducción al blog porque las tenía hechas, pero no las podía subir.
La versión original:
Bilbo Beutlin hieß unser Hobbit, und seine Mutter war die berühmte Belladonna Tuk, eine der drei
ausgezeichneten Töchter des alten Tuk. Der alte Tuk war das Haupt der Hobbits die jenseits des
"Wassers" wohnten, des schmalen Flusses am Fuß des Berges. Es wurde oft gemunkelt, daß vor
langer Zeit einmal ein Tuk eine Fee geheiratet hätte. Das war natürlich Unsinn. Aber sicherlich war bei
ihnen nicht alles hobbitmäßig. Denn ab und zu ging ein Angehöriger der Tuks fort und stürzte sich in
Abenteuer. Sie verschwanden heimlich, und die Familie vertuschte es. Tatsache ist jedenfalls, daß die
Tuks nicht ganz so respektabel waren wie die Beutlins, obgleich sie unzweifelhaft reicher waren.
Nicht, daß Belladonna Tuk jemals in irgendwelche Abenteuer verwickelt gewesen wäre, nachdem sie
die Frau von Mister Bungo Beutlin geworden war. Bungo, Bilbos Vater, baute (teilweise mit ihrem
Geld) für sie die kostspieligste Hobbithöhle, die jemals unterhalb oder oberhalb des Berges oder
jenseits des Wassers gebaut worden war. Und dort lebten sie bis an das Ende ihrer Tage. Indessen ist
es wahrscheinlich, daß Bilbo, ihr einziger Sohn, obgleich er doch aussah und sich genauso benahm
wie eine zweite Ausgabe seines grundsoliden und behäbigen Vaters, irgend etwas Wunderliches in
seinen Anlagen von der Tukseite übernommen hatte. Es war etwas, das nur auf die Chance wartete,
um ans Licht zu kommen. Die Chance ergab sich erst, als Bilbo Beutlin etwa 50 Jahre alt geworden
war, in der wunderschönen Hobbithöhle wohnte, die sein Vater erbaut, und sich augenscheinlich zur
Ruhe gesetzt hatte.
Eines Morgens, vor langer Zeit, in der großen Stille, als es noch wenig Geräusche und mehr Grün gab,
als die Hobbits noch zahlreich und glücklich waren und Bilbo Beutlin nach dem Frühstück vor seiner
Tür eine enorm lange Holzpfeife rauchte, die nahezu bis zu seinen wolligen Zehen reichte (die immer
sauber gebürstet waren), da ereignete sich ein merkwürdiger Zufall - Gandalf kam vorbei. Gandalf!
Wenn ihr auch nur ein Viertel von dem gehört hättet, was ich über ihn gehört habe (und ich habe nur
sehr wenig gehört von alldem, was es da zu hören gab), so würdet ihr bestimmt höchst
verwunderliche Geschichten erwarten. Geschichten und Abenteuer schossen nur so auf an allen
Wegen, die er jemals gezogen war. Seit sein Freund, der alte Tuk, gestorben, war er nun schon viele
Jahre nicht mehr hier im Land unterhalb des Berges gesehen worden. Wirklich, die Hobbits hatten fast
vergessen, wie er aussah. Seine Geschäfte hatten ihn über den Berg und über das Wasser geführt, als
sie selbst noch kleine Hobbitjungen und Hobbitmädchen waren.
Alles, was also der keineswegs mißtrauische Bilbo an diesem Morgen sah, war ein kleiner, alter Mann
mit einem Stab, hohem, spitzem blauem Hut, einem langen grauen Mantel, mit einer silbernen
Schärpe, über die sein langer weißer Bart hing, ein kleiner, alter Mann mit riesigen schwarzen
Schuhen.
"Guten Morgen", sagte Bilbo, und er meinte es ehrlich. Die Sonne schien, und das Gras war grün.
Aber Gandalf schaute ihn scharf unter seinen buschigen Augenbrauen hervor an.
"Was meint Ihr damit?" fragte er. "Wünscht Ihr mir einen guten Morgen, oder meint Ihr, daß dies ein
guter Morgen ist, gleichviel, ob ich es wünsche oder nicht. Meint Ihr, daß Euch der Morgen gut
bekommt oder daß dies ein Morgen ist, an dem man gut sein muß?"
"Alles auf einmal", sagte Bilbo, "und ein sehr feiner Morgen für eine Pfeife Tabak vor der Tür
obendrein. Wenn Ihr eine Pfeife bei Euch habt, dann setzt Euch her und bedient Euch! Nichts drängt
zur Eile, wir haben noch den ganzen Tag vor uns!" Bilbo setzte sich auf die Bank vor der Tür, kreuzte
die Beine und blies einen wundervollen grauen Ring in die Luft, der heil und ohne
auseinanderzuwehen über den Berg schwebte.
Mi traducción:
Bilbo Bolsón se llamaba nuestro Hobbit y su madre era la famosa Belladonna Tuk, una de las tres excelentes hijas del viejo Tuk. El viejo Tuk era líder de los Hobbits que vivían por un lado del „agua“, el río estrecho al pie del monte. Muchas veces se rumoreaba que hacía mucho tiempo un Tuk se había casado con una hada. Naturalmente eso era absurdo. Sin embargo algo de ellos seguramente no era muy „hobbitual“. Ya que de vez en cuando algún Tuk se escapó y se lanzó a una aventura. Se escapaban secretamente y la familia lo ocultaba. Es un hecho que los Tuks no eran tan honrados como los Bolsóns, aunque claramente eran más ricos. No que Belladonna Tuk hubiera estado envuelta en alguna aventura después de haberse convertido en la mujer del señor Bungo Bolsón. Bungo, el padre de Bilbo, construyó (por parte con el dinero de ella) para ella el agujero Hobbit más costoso que jamás había sido construido debajo o encima del monte o más allá del agua. Y allí vivían hasta el final de sus días. Mientras tanto es probable que Bilbo, su único hijo, aunque físicamente se parecía totalmente a su padre y se comportaba igual que una segunda versión de ese padre serio y grueso, había obtenido algo extraño en sus genes del lado de los Tuks. Era algo que solo esperaba tener la posibilidad de salir a la luz. La posibilidad se reveló cuando Bilbo Bolsón tenía 50 años, vivía en su precioso agujero Hobbit que había sido construido por su padre y parecía haberse jubilado.
Una mañana, hacía mucho tiempo, en el gran silencio cuando todavía había pocos ruidos y más verde, cuando los Hobbits todavía eran muy numerosos y felices y Bilbo Bolsón fumaba después del desayuno delante de su puerta su enormemente larga pipa, que casi llegaba a sus lanudos dedos de pies (que siempre estaban cepillados limpios), entonces sucedió una casualidad muy extraña, Gandalf pasó por la casa. Gandalf! Si solo habéis escuchado un cuarto de lo que he escuchado yo sobre él (y yo solo he escuchado muy poco de todo lo que hay que escuchar), entonces esperaríais historias extremadamente extrañas. Historias y aventuras brotaban por los caminos que él había pasado. Después de que su amigo, el viejo Tuk, había muerto, no se había visto nada de él durante muchos años allí en el país debajo del monte. Realmente los Hobbits casi habían olvidado que aspecto tenía. Sus negocios le habían llevado por encima del monte y sobre el agua cuando ellos mismos todavía eran niños y niñas hobbits.
Entonces todo lo que Bilbo, que no era de nada desconfiado, vio era un hombre viejo con un palo, un alto y agudo sombrero azul, un largo abrigo gris con una banda de color de plata por la cual su larga barba blanca colgaba, un hombre pequeño y viejo con unos gigantes zapatos negros.
– Buenos días– dijo Bilbo y lo decía sinceramente.
El sol brillaba y la hierba estaba verde. Sin embargo Gandalf le miró fijamente por debajo de sus cejas peludas, que sobresalían más que la ala de su sombrero.
– Qué quiere decir con eso?– preguntó– Me desea un buen día o quiere decir que es un día bueno, no importa si lo deseo o no. Quiere decir que el día le siente bien o que es un día en el cual hay que ser bueno?
– Todo a la vez– dijo Bilbo– y un día perfecto para fumar una pipa de tabaco delante de la puerta. Si usted lleva una pipa consigo, entonces siéntese y sírvese! No hay nada de prisa, tenemos un día entero ante nosotros!
Bilbo se sentó en el banco delante de la puerta, cruzó las piernas y sopló un hermoso anillo gris al aire que flotó sin deshacerse por el monte.
***Me ha gustado mucho traducir esa parte por la palabra „hobbitmäßig“ que he traducido por „hobbitual“. Seguramente no se debería traducir así. Pero me encanta jugar con las palabras y me gusta mucho mi idea.***
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