Freitag, 24. Februar 2017

La vida de Lazarillo de Tormes


Este semestre he asistido a un curso sobre el Lazarillo de Tormes. Me ha gustado muchísimo ese curso. Al final tuve que escribir un análisis sobre un pasaje del libro. Como siempre lo habíamos hecho en alemán, ese examen también lo hicimos en alemán. Eso me ha chocado un poco porque en mi Staatsexamen, uno de mis temas principales será el Lazarillo. Allí, sin embargo, lo tendré que hacer en español. Por eso he decidido buscar otro pasaje del libroy analizarlo un poco. No voy a hacerlo con tanto detalle como en el examen (escribí 12 páginas), pero quiero practicar escribir sobre algunos conceptos del Lazarillo en español.


He decidido analizar el pasaje donde Lazarillo todavía está con su primer amo, el ciego. Están viajando a diferentes lugares y aquí un vendimiador le da al ciego un racimo de uvas:

Acaeció que, llegando a un lugar que llaman Almorox al tiempo que cogían las uvas, un vendimiador le dio un racimo de ellas en limosna. Y como suelen ir los cestos maltratados, y también porque la uva en aquel tiempo está muy madura, desgranábasele el racimo en la mano; para echarlo en el fardel, tornábase mosto, y lo que a él se llegaba. Acordó de hacer un banquete, así por no lo poder llevar como por contentarme, que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes. Sentámonos en un valladar, y dijo:
     - Ahora quiero yo usar contigo de una liberalidad, y es que ambos comamos este racimo de uvas y que hayas de él tanta parte como yo. Partirlo hemos de esta manera: tú picarás una vez y yo otra, con tal que me prometas no tomar cada vez más de una uva. Yo haré lo mesmo hasta que lo acabemos, y de esta suerte no habrá engaño.  
Hecho así el concierto, comenzamos; mas luego al segundo lance, el traidor mudó propósito, y comenzó a tomar de dos en dos, considerando que yo debería hacer lo mismo. Como vi que él quebraba la postura, no me contenté ir a la par con él, mas aún pasaba adelante: dos a dos, y tres a tres, y como podía, las comía. Acabado el racimo, estuvo un poco con el escobajo en la mano y, meneando la cabeza, dijo:
     - Lázaro, engañado me has. Juraré yo a Dios que has tú comido las uvas tres a tres. 
     - No comí -dije yo-; mas ¿por qué sospecháis eso?
Respondió el sagacísimo ciego:
     - ¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas.


Me gustaría indicar en este pasaje dos temas que aparecen bastante a lo largo del Lazarillo. 
El ciego coge las limosnas del vendimiador y, sorprendentemente, le ofrece la mitad a Lazarillo. Normalmente ese recibe solo un poco o incluso nada de la comida del ciego. Además llama la atención lo que pone allí: "Acordó de hacer un banquete, así por no lo poder llevar como por contentarme, que aquel día me había dado muchos rodillazos y golpes." Enseguida me vino a la mente una situación anterior a ésta donde Lazarillo engaña al ciego robando el vino de ese. Al descubrir eso, el ciego deja caer el jarro de vino encima de la cabeza de Lazarillo. Luego, el ciego limpia las heridas con vino y dice sobre la bebida: "Lo que te enfermó te sana y da salud". Esa escena se repite varias veces. Aquí se puede ver una forma un poco alterada de esa acción. El ciego le da la uva (el origen del vino) al Lazarillo para "contentar[le], que aquel día [le] había dado muchos rodillazos y golpes". 

Ese pasaje trata de otro traición de Lazarillo. Los dos deciden comer siempre solo una uva, pero el ciego luego decide comer las uvas de dos a dos. El ciego sabe que Lazarillo lo ve y espera que ese se queje. Pero Lazarillo no se queja sino come incluso más uvas. Así se entera el ciego del engaño, pero lo deja seguir hasta el final. Lazarillo siempre cree que puede estafar al ciego, pero sus engaños nunca se quedan sin ser descubiertos (menos en el último, cuando el ciego salta contra el poste). En general, el engaño es un tema muy importante del libro. Lazarillo se gana la vida con ellos, pero también sus amos hacen lo mismo (por eso Lazarillo llama al ciego "el traidor"). Todo empieza ya con su padre que produce "ciertas sangrías mal hechas en los costales" defraudando así a los que van a su molienda y acaba con su mujer engañándole con el arcipreste. Con cada amo, Lazarillo aprende más cómo estafar y con ello ganarse la vida. Lo que Lazarillo lleva a esas acciones no es la avaricia o que siempre quiera más dinero como, por ejemplo, el buldero. Es la hambre. Lazarillo siempre padece de hambre y eso es el motor de sus engaños. Antes del ciego, Lazarillo vive en la "simpleza de los niños", pero ese le "aviva el ojo" y le enseña a "valerse por sí mismo". Siendo ciego, él le aviva el ojo a Lazarillo. En la Edad Media, los ciegos se veían de dos maneras. Una fue considerarlos gente al margen de la sociedad, pero al mismo tiempo también se les consideraba ser sabios y como Lazarillo aquí dice "sagacísimo[s]". En varias ocasiones, se les atribuía a los ciegos tener espíritu de profecía. Eso también lo utiliza el amo de Lazarillo para aprovecharse de las donaciones religiosas o ofrendas. Ofrece oraciones o predicciones del futuro a personas que lo necesiten. Como muchas veces acierta (con su predicción sobre el género del futuro bebé de una mujer embarazada, por ejemplo, acertará con un 50 %), la gente le cree y paga por él. Así que el ciego coge el dinero y muchas veces ni acaba la oración en cuando la persona ya se haya ido. 

Eso han sido dos de los temas que se podrían analizar aquí. Al final he notado que ese pasaje no ofrece tantas posibilidades como el del examen. Por eso me he quedado solo con esos dos puntos.

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