La mosca que se llamaba Pepe (parte III)
Allí estaba, en un país desconocido con costumbres muy raros echando de menos el calor de España. Por lo menos tenía a Annika. Era una mosca extraordinariamente bonita y muy alegre. Me llevó a su casa y allí conocí a sus padres. Annika era hija única porque después de ella, sus padres ya no podían tener más hijos. Eso era muy raro para mí porque yo tenía muchísimos hermanos. Pero los tres parecían ser muy felices y se llamaban los tres "moscateros". Querían ayudarme a volver a España, pero primero quería aprender algo sobre ese lugar tan extraño para poder contárselo a mis hermanos y mis padres.
Me enseñaban muchas cosas de su país y de la comida. Especialmente los "Spätzle mit Soß" del restaurante debajo de su casita me encantaban. Su casita era muy bonita y el señor Hölzle (así se llamaba el padre de Annika) había trabajado mucho para comprarla. Siempre decía que allí donde viven ellos se dice el refrán "Schaffa, schaffa, Häusle baua". Un día me querían llevar al museo de Mercedes-Benz. El padre de Annika había tomado vacaciones especialmente para esa excursión y habíamos quedado a las 10 en la puerta del museo. Si mi familia dice que a las 10 haríamos algo, generalmente no empezaríamos antes de las 11. Pero aquí no. A los 9:59 estábamos listos para entrar. Eso era algo que me sorprendió muchísimo. Cuando aquí quedaban a cierta hora, entonces estaban allí un minuto antes y ni un segundo tarde. Entré y enseguida escuché unos gritos. Pues parece que las moscas allí tienen que esperar uno detrás del otro para entrar. Lo llaman esperar en fila... Fue todo muy raro, pero al final pudimos entrar y el museo me gustó mucho. Vi a muchísimos coches y al final nos regalaron una pequeña estrella Mercedes a todos. La quería guardar para luego ponerla en el nuevo carrito que tendríamos que construir de vuelta en España.
Existe una cosa en Stuttgart (allí vive Annika) que me ha encantado y que me gustaría tener en España también: el Weihnachtsmarkt. Era increíble. Nunca había visto una cosa parecida. Todo estaba decorado con estrellas, árboles de Navidad y ornamentos navideños. Olía a canela y gofres. Comíamos almendras garapiñadas y algodón de azúcar. Luego Annika me llevó a una casita donde vendían una bebida muy rara. Cuando la bebí enseguida ya no sentía el frío y era muy saboroso. Lo llaman "Glühwein" y básicamente es vino caliente con especias. Normalmente la gente y las moscas alemanas no pasan mucho tiempo fuera si hace tanto frío. Solo cuando van "Schlitten fahren" y al Weihnachtsmarkt. Allí todos parecían estar felices y me ha gustado mucho.
Había estado un mes en Alemania cuando Annika me dijo con mucha alegría que su familia había decidido ir de vacaciones a España. De esa manera me querían ayudar a volver a casa. De verdad tengo que decir que me ha gustado mucho Alemania y la cultura diferente, pero cuando escuché eso, me caían las lágrimas porque había echado tanto de menos a mi familia. Una semana después ya habíamos preparado todo y salimos hacia España. Allí Annika y su familia concieron a mis padres y mis hermanos y así empezó una tradición. Cada año una familia visitaba a la otra en su país. Obviamente nosotros teníamos un poco más equipaje.
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