Donnerstag, 26. Januar 2017

Los niños de mi madre

Están aquí por diferentes circunstancias, llegaron aquí por diferentes caminos y vienen de diferentes lugares. Sin embargo, tienen algo en común: en sus países de origen no pueden estar. Se llaman Ah., Gh., As. y Sh. (no voy a decir los nombres para proteger su identidad) y están aquí en Alemania porque necesitan protección. Hace un año mi madre los conoció. Ella trabaja en un subsector de la oficina de protección de menores que se dedica a ayudar a refugiados que son menores de edad. Es relativamente nuevo ese sector. Los empleados de su oficina trabajan con unos 20 chicos jóvenes de 16 a 18 años que vienen de países como Siria, Afganistán u otros países de origen inseguros. Cada empleado es responsable de más o menos cuatro chicos y les ayuda con todos los aspectos de la vida. Es un trabajo increíblemente importante y allí se puede ver hasta dónde esos jóvenes pueden llegar con la ayuda de alguien a quién le importan.
Mi madre empezó con ese trabajo en noviembre de 2015. Todo el mundo hablaba de los refugiados y cuántos problemas Alemania tendría con ellos. Se escuchaban y todavía se escuchan mil cosas horribles y por eso es comprensible que la gente tenga miedo y esté insegura. No sería un problema integrar a los refugiados a la sociedad si no fuera por su número tan elevado. Son tantos los que vinieron a Alemania. Es imposible hacerles justicia a ellos y al mismo tiempo a los que ya viven aquí. Creo que la integración podría funcionar si todos los refugiados recibieran la misma ayuda que esos jóvenes de mi madre.  Sin embargo, no es posible. Hacen falta más empleados. Ya hablé de la policía en otro blog. Hacen falta muchos más policías para poder garantizar la seguridad de la sociedad. Y aquí pasa lo mismo. Cada día, mi madre está agobiada por su trabajo. Trabaja demasiadas horas extras, son demasiado pocos empleados para tantos jóvenes, es emocionalmente agotador y encima su salario es muy bajo. Sin embargo, se entusiasma por el trabajo. ¿Cómo es posible bajo tantas circunstancias difíciles?
Mi madre sabe que con su trabajo no acabará el problema de los refugiados. No encuentra una solución definitiva para mejorar la vida de todos los que vienen a Alemania. Sin embargo, puede cambiar la vida de esos cuatro jóvenes. Les ha cogido mucho cariño y ve que por su ayuda y la ayuda de los demás los niños florecen. Solo llevan un año aquí y todos ya han aprobado la prueba de lengua de A2 en alemán. As. dentro de poco va a hacer la prueba de B1. Los cuatro van a la escuela y hacen prácticas. Han aprendido mucho de la cultura y de las leyes de aquí. As. quiere quedarse aquí durante la guerra y luego volver a Siria para poder ayudar a reconstruir su país y emplear sus conocimientos de una otra posibilidad de vida.
Los cuatro saben cuánta ayuda reciben y que en casi ningún país sería así. Ah. dijo que quiere hacer una formación profesional para "devolverle el dinero a Merkel" (literalmente dijo eso) y mostrar su gratitud. Se nota que los cuatro vienen de familias funcionales y han tenido infancias felices hasta la guerra. Saben establecer relaciones y son bien educados. Hasta creo que a veces son mucho más educados que los jóvenes de aquí. Le tienen muchísimo respeto a mi madre. Nunca estarían sentados si ella no tiene asiento, no comen sin ofrecerle algo y siempre le abren la puerta. Ah. dijo que le sorprendía que en el autobús, los jóvenes no les ofrecen sus asientos a los mayores y la manera demasiado sexual de relacionarse los chicos y las chicas aquí. Creo que los jóvenes de aquí podrían aprender mucho de ellos.
A Ah. le gusta cocinar. La semana pasada le invitó a mi madre y cocinó algo del cuál mi madre dijo que durante mucho tiempo no había comido algo tan bueno y saboroso. Ah. ya ha hecho unas prácticas en un restaurante aquí y ellos dijeron que enseguida le ofrecerán un puesto al acabar la escuela. Su sueño es abrir un restaurante. Y creo que ese sueño tiene potencial. Mis padres llevaron una cafetería durante más de diez años y por eso tienen experiencia con eso. Poco a poco se está elaborando la idea de abrir un restaurante juntos. Un restaurante dónde refugiados y alemanes pueden trabajar y comer juntos. Un lugar donde la gente podría perderle el miedo al otro y ver que todos somos humanos. Podría ser una posibilidad para los jóvenes de estabalecer algo, no ser pendiente del estado y ser parte de algo útil. Podría servir de ejemplo de una integración exitosa y del potencial que tienen esos jóvenes que vienen a nuestro país.


A ver si es posible ese sueño. A mí me encantaría.

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