Los niños de mi madre
Están aquí por
diferentes circunstancias, llegaron aquí por diferentes caminos y vienen de
diferentes lugares. Sin embargo, tienen algo en común: en sus países de origen no
pueden estar. Se llaman Ah., Gh., As. y Sh. (no voy a decir los nombres para
proteger su identidad) y están aquí en Alemania porque necesitan protección. Hace
un año mi madre los conoció. Ella trabaja en un subsector de la oficina de
protección de menores que se dedica a ayudar a refugiados que son menores de
edad. Es relativamente nuevo ese sector. Los empleados de su oficina trabajan
con unos 20 chicos jóvenes de 16 a 18 años que vienen de países como Siria,
Afganistán u otros países de origen inseguros. Cada empleado es responsable de
más o menos cuatro chicos y les ayuda con todos los aspectos de la vida. Es un
trabajo increíblemente importante y allí se puede ver hasta dónde esos jóvenes
pueden llegar con la ayuda de alguien a quién le importan.
Mi madre empezó
con ese trabajo en noviembre de 2015. Todo el mundo hablaba de los refugiados y
cuántos problemas Alemania tendría con ellos. Se escuchaban y todavía se
escuchan mil cosas horribles y por eso es comprensible que la gente tenga miedo
y esté insegura. No sería un problema integrar a los refugiados a la sociedad
si no fuera por su número tan elevado. Son tantos los que vinieron a Alemania.
Es imposible hacerles justicia a ellos y al mismo tiempo a los que ya viven
aquí. Creo que la integración podría funcionar si todos los refugiados
recibieran la misma ayuda que esos jóvenes de mi madre. Sin embargo, no es posible. Hacen falta más
empleados. Ya hablé de la policía en otro blog. Hacen falta muchos más policías
para poder garantizar la seguridad de la sociedad. Y aquí pasa lo mismo. Cada
día, mi madre está agobiada por su trabajo. Trabaja demasiadas horas extras,
son demasiado pocos empleados para tantos jóvenes, es emocionalmente agotador y
encima su salario es muy bajo. Sin embargo, se entusiasma por el trabajo. ¿Cómo
es posible bajo tantas circunstancias difíciles?
Mi madre sabe que
con su trabajo no acabará el problema de los refugiados. No encuentra una
solución definitiva para mejorar la vida de todos los que vienen a Alemania.
Sin embargo, puede cambiar la vida de esos cuatro jóvenes. Les ha cogido mucho
cariño y ve que por su ayuda y la ayuda de los demás los niños florecen. Solo
llevan un año aquí y todos ya han aprobado la prueba de lengua de A2 en alemán.
As. dentro de poco va a hacer la prueba de B1. Los cuatro van a la escuela y
hacen prácticas. Han aprendido mucho de la cultura y de las leyes de aquí. As.
quiere quedarse aquí durante la guerra y luego volver a Siria para poder ayudar
a reconstruir su país y emplear sus conocimientos de una otra posibilidad de
vida.
Los cuatro saben
cuánta ayuda reciben y que en casi ningún país sería así. Ah. dijo que quiere
hacer una formación profesional para "devolverle el dinero a Merkel"
(literalmente dijo eso) y mostrar su gratitud. Se nota que los cuatro vienen de
familias funcionales y han tenido infancias felices hasta la guerra. Saben
establecer relaciones y son bien educados. Hasta creo que a veces son mucho más
educados que los jóvenes de aquí. Le tienen muchísimo respeto a mi madre. Nunca
estarían sentados si ella no tiene asiento, no comen sin ofrecerle algo y
siempre le abren la puerta. Ah. dijo que le sorprendía que en el autobús, los
jóvenes no les ofrecen sus asientos a los mayores y la manera demasiado sexual
de relacionarse los chicos y las chicas aquí. Creo que los jóvenes de aquí
podrían aprender mucho de ellos.
A Ah. le gusta
cocinar. La semana pasada le invitó a mi madre y cocinó algo del cuál mi madre
dijo que durante mucho tiempo no había comido algo tan bueno y saboroso. Ah. ya
ha hecho unas prácticas en un restaurante aquí y ellos dijeron que enseguida le
ofrecerán un puesto al acabar la escuela. Su sueño es abrir un restaurante. Y creo
que ese sueño tiene potencial. Mis padres llevaron una cafetería durante más de
diez años y por eso tienen experiencia con eso. Poco a poco se está elaborando la
idea de abrir un restaurante juntos. Un restaurante dónde refugiados y alemanes
pueden trabajar y comer juntos. Un lugar donde la gente podría perderle el
miedo al otro y ver que todos somos humanos. Podría ser una posibilidad para
los jóvenes de estabalecer algo, no ser pendiente del estado y ser parte de
algo útil. Podría servir de ejemplo de una integración exitosa y del potencial que
tienen esos jóvenes que vienen a nuestro país.
A ver si es
posible ese sueño. A mí me encantaría.
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