La mosca que se llamaba Pepe
La
historia que te quiero contar sucedió en invierno del año pasado. Por una
acción pequeñita mi mundo entero cambió. Es una historia triste, graciosa e
increíble.
Nuestra
familia siempre era muy alegre: cada día celebramos varios cumpleaños y nadie tenía que estar solo porque siempre
teníamos alguien con quien jugar. Las vacaciones eran mis momentos favoritos. Siempre era una aventura. Cada
miembro de la familia viajaba al mismo tiempo con una maleta pequeñita al
pueblo de mi abuelo. Obviamente los más peque ños no tenían que llevar la maleta, solo su peluche. Allí en el pueblo de mi abuelo pasamos muchos tiempos felices bañándonos, comiendo muchísimo y jugando todo el día.
Alejandro
junior, Enrico, Juan, Juan Antonio, Isaac y yo éramos los payasos de la
familia. Te voy a contar una broma que le gastamos a nuestro papá: papá siempre odiaba papel y una vez los séis pusimos parte de un periódico en
su cama. Cuando se fue a la cama todos oímos un grito. El pobre papá se había tumbado sin mirar y le dio tanto asco estar en la cama con el periódico que nos echó muchísimo la bronca. Sin embargo, después de unos minutos cuando el susto había pasado, también se rió con nosotros.
Enrico y yo
nos parecemos bastante. Un día en clase pretendí ser él y él pretendió ser yo.
La profesora no se dio cuenta durante todo el día hasta que por la tarde nuestro madre nos quería recoger. Entonces la profesora le comentó algo sobre Enrico a mi
madre señalándo en mi dirección. El problema era que mi madre obviamente
nos conoce y nos podía distinguir hasta en la oscuridad. Y así nuestra broma fue descubierta.
Bueno, por ahora eso es suficiente sobre mi infancia. En
la próxima entrada te quiero contar algo que pasó cuando ya era adolescente.

Keine Kommentare:
Kommentar veröffentlichen